La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de digerir un azúcar llamado lactosa, que se encuentra principalmente en la leche y en los productos lácteos.
Normalmente, el intestino delgado produce una enzima llamada lactasa, que descompone la lactosa en dos azúcares simples (glucosa y galactosa), que se absorben en la corriente sanguínea. Cuando el organismo no produce suficiente lactasa, la lactosa no es digerida en su totalidad, lo cual puede causar un malestar leve o considerable desde los 30 minutos hasta dentro de las dos horas después de ingerir lácteos.
Aproximadamente el 75% de la población mundial sufre de intolerancia a la lactosa. Esta condición es más frecuente entre personas de descendencia africana, hispanos, asiáticos y nativos americanos que entre los que descienden de los países del norte de Europa. También afecta más a los adultos que a los niños, ya que el organismo produce menos enzima lactasa a medida que las personas envejecen.
¿Cuáles podrían ser algunas de las consecuencias a largo plazo de la intolerancia a la lactosa?
La consecuencia más común de la intolerancia a la lactosa para la salud a largo plazo consiste en una ingesta insuficiente de calcio y vitamina D, que con el tiempo puede causar osteoporosis. Afortunadamente, la Leche LACTAID® es rica en calcio y vitamina D. También puedes consumir suplementos de calcio y vitamina D para ayudar a obtener la dosis diaria recomendada.